9 Claves para Confrontar a las Personas Correctamente

Posted by  – September 23, 2013 – LiderazgoPodcast

Tal como lo comenté en el artículo “El Arte de Delegar”, confrontar a las personas es una actividad que no se me ha hecho fácil. De hecho, lo considero como una de mis mayores debilidades. Sin embargo, el deseo de crecer en mi carrera profesional y convertirme en un mejor líder, me ha obligado a trabajar en mejorar ese aspecto de mi liderazgo.

A continuación te dejo mi último podcast sobre el tema. Para escuchar el podcast dale click a “Play” en el botón abajo (Si estás recibiendo este artículo vía email dale click aquí para escuchar el programa). Si deseas leer en vez de escuchar el podcast puedes seguir leyendo abajo.

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He visto que cuando de confrontación se trata existen dos grupos de personas, las que se les hace difícil (como yo) y las que se les hace sumamente fácil. Sin importar en cual lado te encuentres, es importante tomar en consideración los siguientes aspectos que aprendí de John Maxwell en su libro “Desarrolle los Líderes que están Alrededor de Usted”.

Cómo Confrontar a las Personas Correctamente

1- Confronta Rápido: Evitar la confrontación empeora la situación y le quita al individuo la oportunidad de aprender. Mientras más tardo, menos me gusta hacer lo que debo. Ésta ha sido la falla más grande de mi parte hasta el momento. Cómo no me gusta confrontar, decido esperar hasta el día siguiente, la semana siguiente… hasta que explota.

2- Separa la Acción de la Persona: Desarrolle el hábito de confrontar a la acción y no a la persona. A la persona se le continúa animando y apoyando. Es muy diferente decirle a una persona que actuó de una manera irresponsable en un momento específico que decirle que es un irresponsable. De esta manera se comunica que el problema es algo ajeno a los dos y que se puede atacar y corregir como equipo.

3- Confronta sólo cuando la Persona pueda Cambiar: Si se confronta a alguien por algo que no puede cambiar, sólo traerá frustración y dañara la relación líder-individuo.

4- Siempre Brinda el Beneficio de la Duda: Tenemos que partir del punto que la persona tiene buenos motivos. A veces olvidamos que la mayoría de las personas son buenas y quieren dar lo mejor de sí. En el momento que internalizamos este concepto, la confrontación se hace más fácil y productiva.

5- Sé Específico: Si no puedes ser específico en lo que necesitas confrontar, probablemente el equivocado seas tú. Ser específico ayuda a la persona a enfocarse en qué tiene que hacer para mejorar. Por ejemplo, comentarle a una persona que su presentación estuvo deficiente no es suficientemente específico. Por el contrario, si se le dice que a su presentación le faltaron los datos del crecimiento de las ventas por región y los resultados del estudio de mercado, lo hace más específico.

6- Evita las palabras “Siempre” y “Nunca”: Las palabras “siempre” o “nunca” son absolutas y rara vez se aplican a la realidad. Estas palabras llevan la falla al extremo y causan reacción inmediata por parte del individuo. Cuando hay una falla repetitiva, es mucho mejor ser específico tanto en la falla cómo en la cantidad de veces que se ha repetido antes de utilizar las palabras “siempre” o “nunca”.

7- Dile a la persona cómo te sientes: Sin caer en la manipulación, es importante comunicar cómo uno se siente respecto a lo sucedido. Si uno se siente irrespetado, manipulado, dolido, traicionado, etc. uno debe comunicar el sentimiento. Es importante para la persona entender las consecuencias de su acción.

8- Dale a la Persona un Plan de Acción para Corregir el Problema: No hay nada mejor que al momento de detectar un problema colaborar con la solución del mismo. Muchas veces dejamos a la persona sola para que resuelva un problema que no tiene la capacidad de resolver. Es esos casos, el líder debe invertirse en la persona y trabajar en el plan de acción para enseñarle por medio del ejemplo como salir del problema.

9- Ratifica al Individuo como Persona y Amigo: La confrontación se hace como un sándwich, primero el pan (suave), luego la carne (confrontación) y luego el pan (ratificar a la persona). Siempre después de confrontar se debe resaltar las fortalezas y virtudes del individuo y comunicar por qué es clave para la organización.

Publicado el noviembre 5, 2013 en Educación, Emprendedores, Parejas, Vida y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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