Técnicas de relajación para unas vacaciones provechosas

relajación

Es momento de dejar a un lado el trabajo y los pendientes, para disfrutar y aprovechar estas vacaciones. Con estas técnicas no podrás decir que no.

 

POR: ALTONIVEL

¿Cuántas veces has necesitado un momento para olvidarte del estrés? ¿Cuántas de esas has decidido empezar un régimen estricto de relajación? Muchos de ustedes asegurarán que cada una de ellas, y otros tantos, que la mayoría. La dinámica laboral y citadina puede ocasionar altos índices de estrés, cansancio, desesperación o alguna enfermedad derivada; pero para estas vacaciones debes dejar a un lado todo y comenzar la rutina que te ayudará a deshacerte del peso en la espalda y respirar profundamente.

1. Concéntrate, domina tu mente

Lo primero que necesitas es quitarte todos los tabúes que circulan alrededor de la relajación y la meditación. Muchas veces como profesionistas creemos que puede ser algo ridículo y nada provechoso, sin embargo, no es así. De acuerdo con Juanjo Rojas en su libro “Técnicas de relajación”, asegura que este es el primer paso: controlar nuestra mente.

“La mente tiene un gran poder sobre las otras partes del cuerpo (…) si controlamos nuestra mente, podremos controlar nuestro estado de ánimo y llegar a un estado de relajación óptimo, y con ello conseguiremos sentirnos felices y positivos”.

Deja a un lado las creencias de que no es para ti, o que te verías ridículo al hacerlo o que sólo lo hacen las mujeres en el yoga; la relajación y la meditación deberían formar parte de nuestra rutina, seguro te ayudarán a comenzar un mejor día.

2. Básicos para meditar

Para ello necesitas tomar en cuenta los siguientes puntos:

La postura. Si bien es cierto que no existe una postura establecida, los expertos recomiendan que sea sentada, con la espalda recta – ya sea en el suelo o en una silla-, las piernas estiradas o cruzadas. Lo que no se recomienda es hacerlo acostado, esto podría resultar en una siesta indeseada.

La concentración. Tienes que comenzar a relajarte. Piensa en cada una de las partes de tu cuerpo y comienza a soltar una por una. Otra buena opción para relajarnos es concentrarnos en nuestra respiración, escucha cómo se fusiona con los latidos de nuestro corazón. Poco a poco comenzará a ser más lenta y profunda.

Despertar. Es importante saber cómo despertar. No puedes hacerlo de una forma violenta y rápida, esto aceleraría tu corazón y provocaría segregación de adrenalina, lo que te dejaría propenso al estrés durante el día. Tienes que hacerlo poco a poco: comienza a mover los dedos de tu mano, luego los del pie y así con todas las partes de tu cuerpo, asegúrate que lo último que hagas sea abrir tus ojos, estírate y comienza tu día.

3. La respiración

¿Te has preguntado cuál es la mejor manera de respirar? Siempre escuchamos a los entrenadores o a los profesores de educación física que la mejor manera es hacerlo por la nariz, sin embargo, cuando hacemos alguna actividad física nos llega a parecer imposible, pues creemos que es muy poca cantidad de aire la que entra en nuestros pulmones.

La realidad es que es lo más saludable: cuando respiramos por la nariz garantizamos que el oxígeno se vaya a nuestros pulmones. Es decir, cuando llegamos a respirar por la boca, el aire puede irse al estómago, provocando dolores o mareo.

Otro punto a favor es la higiene, cuando lo hacemos por la nariz el aire se purifica, no al 100%, pero entra más limpio que si lo hiciéramos por la boca, esto debido a los vellos encontrados en nuestro interior.

Al principio puede llegar  a ser complicado, por ello te traemos un ejercicio que puede ayudarte:

Ejercicio para respirar

1. Inspira lentamente por la nariz y lleva el aire hacia abajo del abdomen.

2. Sigue inspirando y llenando la parte media del pecho y los costados, poco a poco.

3. Después, sigue inspirando para llenar la parte más alta del tórax (no debes realizar fuerza en ningún momento; si nos vemos obligados a espirar o inspirar de golpe es que hemos superado nuestra capacidad).

Invierte el proceso

1. Espira vaciando la parte superior del tórax.

2. Sigue espirando y prosigue con la parte media del pecho y los costados.

3. Vacía el abdomen hasta expulsar todo el aire del cuerpo.

4. Antes de empezar toma en cuenta…

El lugar. Debes sentirte tranquila y aislada, evita que ruidos invadan tu concentración. Asegúrate de prender un aceite que te ayude a relajarte y que el lugar se encuentre ordenado, si hay desorden será más complicado sentirse relajado.

La ropa. No quiere decir que cuando lo intentes hacer en la oficina tengas que ponerte tu pijama para relajarte, pero si estás en casa o en el hotel por tus vacaciones, ponte la ropa que más te guste y con la que te sientas cómodo.

El ambiente. La música y los aromas son importantes para lograrlo pacíficamente, escoge música instrumental o de viento, estas son óptimas para la relajación. Utiliza aromas específicos que te ayudarán: como lavanda o cítricos.

5. ¡Comencemos!

Existen varias técnicas para relajarnos y meditar. El autor describe en su libro cuatro, te brindamos la mejor:

Visualiza la energía en forma de luz

1. Ponte cómodo cuidando todos los puntos anteriores.

2. Realiza un ciclo de cinco respiraciones completas. Hazlo de forma tranquila y sin prisas. Cuando te encuentres un poco relajado, respira de forma normal durante un par de minutos con los ojos cerrados.

3. Empieza a estar consciente de tu respiración. Siente cómo entra el aire a tu nariz y pulmones y cómo sale. Cuando sientas que estás preparado, convierte ese oxígeno en tu cuerpo en energía brillante, en miles de partículas que entran por la nariz y se depositan en los pulmones.

4. En cada respiración, ve recorriendo todas las partes de tu cuerpo con ella. Crea una carretera interior para ese paso de la luz. Sigue respirando de manera normal y sólo presta atención cuando necesites enviar luz a alguna parte de tu cuerpo. Comienza por los pies hasta llegar a la cabeza.

5. Una vez que termines con la cabeza, baja directamente de nuevo hasta el pecho y devuelve a su depósito toda la energía que has llevado a las diferentes partes del cuerpo. Una vez ahí, respira con calma un par de minutos.

6. Por último libera toda la energía hacia el exterior de tu cuerpo. Obsérvate desde arriba y podrás verte rodeado de energía. ¡Disfruta este instante!

7. Cuando creas que estás completamente cargado, ve tomando consciencia del momento y lugar donde te encuentras, respira profundo, abre los ojos y sonríe. ¡Es tiempo de empezar tu día!

Fuente: Alto Nivel

Publicado el abril 18, 2014 en Salud y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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