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Guía para criar líderes y no seguidores

El amor incondicional es el principal elemento que sabotea el liderazgo de tus hijos. ¿Cuáles son los errores y los aciertos para educar al líder del futuro?

Guía para criar líderes y no seguidores

¿Qué tanto ayudas o perjudicas la educación y el futuro de tus hijos?

POR  TATIANA GUTIÉRREZ

Desde el momento en el que nacen, los padres experimentan un sentimiento de protección y un deseo de proveerlos de todo lo que necesitan para que sean hombres y mujeres de éxito. Pero, ¿cuál es la clave para educar líderes y no seguidores?

Los niños de hoy necesitan ser educados para ser los siguientes líderes de su generación, pero ¿qué tanto puede perjudicar su educación a esta meta?Todo con medida, nada con exceso, rezaría un comercial publicitario.

“La mayoría de los padres tienen la mejor intención al educar a sus hijos, pero en lo que muchas veces no se dan cuenta, es que en el afán de protegerlos, cuidarlos y consentirlos se cometen muchos errores que perjudican su desarrollo y la forma de relacionarse con los demás, perdiendo grandes capacidades con las todo niño nace”, comenta María del Carmen Cabrera, directora de BusinessKids. Una de estas capacidades es el ‘liderazgo’.

Conductas paternales que afectan el liderazgo de sus hijos

Tim Elmore, fundador y Presidente de la organización Growing Leaders, empresa dedicada al asesoramiento de pequeños para convertirse en grandes líderes, ha realizado una extensa investigación a lo largo de su carrera y ha descubierto algunas conductas que los padres tienen al momento de educar a sus pequeños, las cuales pueden perjudicar seriamente su capacidad de liderar en el futuro.

► Miedo a encarar el riesgo

Como padres, una de las premisas principales es evitar, a toda costa, que los hijos se topen con situaciones que ponen en peligro su integridad, salud o vida, sin embargo, el exceso de protección puede llegar a crear una inseguridad en su persona, haciendo que dependan de otros para sentirse seguros.

Otro tema sobre la mesa es la capacidad de enfrentar los riesgos. Cuando hablamos de líderes, una de las características que estas personas deben tener, es su capacidad de resolver panoramas difíciles, bajo cualquier circunstancia; si nosotros como padres nos dedicamos a resolver cada uno de sus problemas, ellos no tendrán la capacidad de hacerlo en su futuro profesional.

No es lo mismo resolverles el problema o dejar que lo resuelvan como puedan, a acompañar cualquier decisión que tomen en una especie de supervisión que no coarte su capacidad de elección.

► ¡Necesita ayuda!

¡Espera! Si tu hijo se cayó de la bicicleta porque estaba aprendiendo a utilizarla – y el golpe no fue nada grave-, deja que él se levante, el caerse es uno de los riesgos que corre al aprender.

La mayoría de los padres modernos se encuentran en esta situación. Los psicólogos han concluido que esta sobreprotección se ha agravado en las recientes generaciones de padres que quieren auxiliar a sus pequeños cuando se ven inmersos en una dificultad, incluso antes de que ellos lo pidan.

Esto no sólo los incapacita a reaccionar ante dificultades, sino los hace inútiles al momento de resolver sus propios problemas. Cuando hablamos de líderes, es muy importante tener la capacidad de resolverlos.

Mejor aún, los niños forman parte de un equipo y pedir ayuda es parte de la formación que todo líder debe tener. Te recomendamos leer el especial: Cómo sacar al líder que llevas dentro.

► Todo se le aplaude

Todo lo que haga es como experimentarlo por primera vez, sin embargo, demostrar demasiado entusiasmo puede llegar a afectarles su autoestima, y no estamos hablando de disminuirla, todo lo contrario.

El verse enfrentados a la pubertad y juventud es uno de los mayores retos para cualquier ser humano. Cuando tus padres sólo alababan lo que hacías, el caer en la realidad de que no todo lo que haces es bueno, puede generarles una actitud de prepotencia o, en su defecto, una actitud de derrota. Cualquiera que sea el caso, esto no les ayudará a tener confianza en la vida real.

► ¡Dale un premio, se lo merece!

Es bueno recompensar esfuerzos, pues esto genera el sentido de logro, sin embargo, recompensar ‘cualquier’ acción realizada perjudica gravemente su educación. El ser humano se desarrolla a través de costumbres, si desde pequeños nos recompensaban sin hacer esfuerzo alguno, la mentalidad a la hora de enfrentar la vida es la misma, no necesito esforzarme para conseguir lo que quiero o necesito.

► Deja el pasado donde corresponde… atrás.

“¡Yo quiero que sea y tenga lo que yo no pude!” Grave error. No queremos decir que las expectativas con los hijos sean limitadas o tengan que ser mediocres, pero lo primero que debes tomar en cuenta es que esa pequeña persona no eres tú. No cometas el error de reflejarte en ellos porque esto puede perjudicar las decisiones que ellos tomen en el futuro, sólo por complacer tus sueños. Es importante que ellos aprendan a esforzarse por lo que más les guste y amen, esto no sólo les puede garantizar éxito, sino también felicidad.

Te recomendamos leer el especial: Claves de los expertos para ser feliz.

► Si lo dices, ¡hazlo!

Predicar con el ejemplo es la mejor enseñanza que pude darle un padre a su hijo. Si la mayoría de las veces sólo dices y no actúas, esto crea conflictos en su aprendizaje y puede ser que cometa los mismos errores en un futuro. ¡Evita estas contradicciones!

Conductas paternales que proyectan el liderazgo de los hijos

Afortunadamente los errores se pueden corregir, y para ello, la experta de BusinessKids te explica algunas recomendaciones que pueden ayudar a que tu hijo sea todo un líder en el futuro.

► Confía en sus decisiones

Desde decidir qué ponerse, escoger el restaurante de su comida favorita y hasta hacerlo que participe en las decisiones de la casa, es un buen ejercicio para ambas partes. “Como padres cometemos el error de verlos como personas que no pueden opinar o decidir a su escasa edad, sin embargo, son mucho más inteligentes de lo que pensamos”, comenta Cabrera.

La experta asegura que es bueno darle una recomendación o explicarles por qué puede ser la mejor decisión, sin embargo, hacer que ellos la tomen no sólo les ayudará a saber que pueden hacerlo, sino también les dará una lección en el momento que se equivoquen.

Actividades

• Deja que escojan su ropa todos los días.

• Cuando exista una discusión sobre algún tema, pregúntales qué piensan al respecto.

• Deja que elija películas o lugares a donde deseen ir.

• Haz que propongan métodos que ayuden en las actividades de la casa.

► Dales el poder de la elección… de lo que más les guste

No se trata de ser permisivo con cada una de sus decisiones, sino se trata de que amen lo que hacen. No tiene caso que los obligues ir a la clase de piano, cuando ellos en realidad aman el violín, no sólo crearas un inminente rechazo al instrumento, sino podrías obligarlos a no concluir lo que se proponen.

Es bueno darle opciones de aprendizaje y hábitos cuando son pequeños, pero también debes enfrentar la idea de que llegará el momento en que ellos decidan qué hacer. ¡Ojo! No quiere decir que, si no desean hacer algo, los dejes. Deben aprender a realizar actividades día con día, sólo dales la opción de que ellos escojan cuáles, es decir, de todas tus obligaciones ¿cuál es la que prefieres?

► Haz que ganen sus recompensas

En muchas ocasiones los premios causan mayor entusiasmo en los padres que en los hijos. Asegúrate que sepan lo que han ganado a través de esfuerzos y cumplimientos de objetivos. Si ellos desean una bicicleta, edúcalos a que deben ahorrar para ello y a que el dinero se gana.

Es muy complicado entrar en aquello que es una obligación familiar y aquello que se pueda recompensar, por ejemplo: ayudar con los quehaceres domésticos es una obligación familiar, pero tirar la basura aun cuando a él no le correspondía, puede ser un excelente pretexto para recompensarlo. Asear su cuarto es su deber, pero pintarlo y convertirlo en lugar mejor pude meritar una recompensa.

Fuente: Alto Nivel

¿El nombre que les damos a nuestros hijos afecta sus oportunidades en la vida?

Cuando los padres pasan horas analizando detenidamente libros de nombres de bebés puede que también piensen en el impacto que la decisión que tomen tendrá en la vida de sus hijos. Pero ¿realmente los nombres hacen una diferencia? Una serie de publicaciones ponen esta idea bajo el microscopio.

Escoger un nombre para un niño puede ser algo complejo. No sólo debe sonar bien con los apellidos, sino también es importante considerar futuros apodos, ya sean buenos o malos.

Un nombre podría honrar al abuelo favorito, pero también puede ser tener un significado escondido.

Dalton Conley y su esposa, Natalie Jeremijenko, vivieron este placentero pero laborioso proceso cuando su niña nació dos meses antes de lo previsto. Y tomaron una decisión bastante original.

Es genial que la gente, especialmente mis amigos, nunca volverán a ver la letra E de la misma forma

E

“Logramos reducir la selección a un grupo de nombres que empezaban por la letra E, pero al final no nos decidimos por ninguno”, cuenta Conley, quien vive en Nueva York. “Entonces se nos ocurrió una idea: ‘Démosle sólo una letra y cuando ella sea lo suficientemente mayor que decida a que se refiere la E”.

E nació. Ahora tiene 16 años y todavía no ha sentido la necesidad de extender su primer nombre. “Pienso que una vez te dan un nombre, te acostumbras a él, es parte de ti”, señala.

El hermano menor de E, Yo Xing Heyno Augustus Eisner Alexander Weiser Knuckles, sí aceptó la oferta de sus padres de cambiar su nombre. Él añadió Heyno y Knuckles cuando tenía 4 años y sus padres hicieron los cambios oficialmente.

“A mí me han calificado de abusador infantil en internet”, señaló Dalton Conley, autor de “Parentology: Everything You Wanted to Know about the Science of Raising Children but Were Too Exhausted to Ask” (“Parentología: Todo lo que quería saber sobre la ciencia de criar hijos pero estaba exhausto para preguntar”). “No creo que les haya impuesto una carga horrible. A ellos (mis hijos) les gusta el hecho de que tienen nombres únicos”.

E Harper Nora, Dalton y Yo Xing Heyno Augustus Eisner Alexander Weiser Knuckles Conley.

E Harper Nora, Dalton y Yo Xing Heyno Augustus Eisner Alexander Weiser Knuckles Conley. Foto cortesía: Dalton Conley.

 

Nombres y raza

Nomen est omen

Sue Yoo

Mi nombre es Sue Yoo y soy abogada.

No puedo decir con certeza por qué decidí convertirme en abogada, pero me gradué el año en que la burbuja dot.com explotó y la profesión de leyes se veía como un buen y seguro camino a seguir.

Como inmigrantes en Estados Unidos, al principio mis padres no entendieron el impacto del nombre que me habían dado, pero crecí con gente que lo comentaba todo el tiempo. Incluso antes de que yo misma me diera cuenta lo que significaba sue(demandar) a alguien, la gente me decía que yo debía convertirme en una abogada para apoyar un poco la teoría de que el nombre de una persona podría determinar su profesión (lo que en latín se conoce como Nomen est omen).

Foto cortesía: Sue Yoo

Pero más allá de la anécdota, los nombres dicen mucho de las sociedades.

Un ejemplo interesante es la creciente facilidad con la que se puede saber si una persona en Estados Unidos es blanca o negra por el nombre que lleva.

Los investigadores Roland Fryer y Steven Levitt indican que en California hasta 2003 a alrededor de 40% de las niñas negras se les puso nombres que no tenía ni una sola niña blanca en ese estado.

Las implicaciones de esta clara señalización de la clase social y raza son sorprendentes.

En un estudio de 2003, llamado “Are Emily And Greg More Employable Than Lakisha and Jamal?” (“¿Son Emily y Greg mejores para conseguir un empleo que Lakisha and Jamal?”), Marianne Bertrand y Sendhil Mullainathan enviaron cerca de 5.000 currículos en respuesta a anuncios de trabajo publicados en periódicos de Chicago y Boston.

El contenido de las hojas de vida era el mismo, pero la mitad de ellos tenían nombres falsos que daban la impresión de que se trataba de candidatos blancos, como Emily Walsh o Greg Baker, mientras que la otra mitad tenía nombres afroestadounidenses como Lakisha Washington o Jamal Jones.

La tasa de las llamadas de los potenciales empleadores fue 50% más alta para los nombres “blancos” que para los nombres “negros”.

Los efectos del estudio incluso fueron notados por contratistas federales con políticas de “acción positiva” y compañías que se jactaban de tener directrices de empleo guiadas por la “igualdad de oportunidades”.

Los investigadores infirieron que los empleadores estaban usando los primeros nombres para discriminar injustamente a candidatos negros, quizás a un nivel inconsciente.

Esos mismos prejuicios podrían también entrar en juego al momento de efectuar las entrevistas, pero un candidato llamado Greg Baker, quien recibe la invitación a la entrevista, al menos tiene un pie en la puerta.

Puntuaciones

Bebé acostado

Algunos padres prefieren apelar a la tradición y a la religión para llamar a sus hijos.

También existe evidencia de ciertos nombres provocan determinadas reacciones en escolares.

David Figlio, quien ahora trabaja en la Universidad de Northwestern de Illinois, analizó las puntuaciones de 55.000 niños de una escuela del distrito de Florida.

En cambio de solo distinguir entre “blanco” y “negro”, el investigador codificó qué aspectos de los nombres apuntaban a que probablemente les pertenecía a niños negros y niños de familias de bajos recursos.

Esto le permitió crear una escala móvil que iba, por ejemplo, de Drew a Dwayne a Damarcus a Da’Quan.

Figlio halló que mientras más lejos avanzaba en su escala, las calificaciones de las pruebas escolares eran peores y menos probabilidades tenía el estudiante de ser recomendado para integrar los programas diseñados para estudiantes “dotados”.

Figlio cree que la explicación está en las expectativas de los maestros y administradores de los planteles. En las escuelas con más profesores negros, los efectos eran menos marcados.

En una investigación diferente, Figlio usó la información de la escuela de Florida para demostrar que los niños negros con nombres que son más comunes entre niñas son más propensos a desarrollar problemas de comportamientos cuando llegan a la pubertad.

Los problemas aumentan significativamente cuando hay niñas en la misma clase con el mismo nombre.

Si los nombres afectan las oportunidades de éxito de sus portadores, esto podría no siempre deberse a las reacciones que ellos causan en otras personas.

Iniciales

Los psicólogos hablan de “egoísmo implícito”, los sentimientos positivos que tenemos sobre nosotros mismos.

Objetos de bebés

Las tendencias de cómo llamar a los hijos cambia a través de los años.

Brett Pelham menciona el concepto al explicar su hallazgo de que los individuos llamados Virginia, Mildrer, Jack y Phillip proliferan en Virginia, Milwaukee, Jacksonville y Filadelfia. Él asegura que esas personas son atraídas a vivir en sitios que se asemejan a sus nombres.

Otro estudio interesante data de 2007 y está titulado “Moniker Maladies” (“Mal de apodos”). Según dice, el cariño que la gente le tiene a las iniciales de sus nombres podría intervenir en el camino hacia el éxito.

Leif Nelson y Joseph Simmons analizaron las actuación de bateadores de béisbol en un periodo de casi un siglo y hallaron que aquellos con la inicial K tenían una tasa de ponchados o eliminados más alta.

“K” significa eliminado.

Los investigadores también encontraron que los posgraduados con las iniciales C y D tenían un promedio de calificaciones ligeramente más bajo que los estudiantes con iniciales A y B y que los postulantes A y B a la escuela de Derecho tenían más probabilidades de ir a mejores instituciones académicas.

Claramente E Conley le tiene cariño a su inicial, que es su caso es su nombre.

“Es genial que la gente, especialmente mis amigos, nunca volverán a ver la letra E de la misma forma”, dice. E no pareciera pensar que su inusual nombre tenga una influencia profunda en su vida. “Es solo una experiencia interesante. No soy realmente diferente a una Elizabeth”.

Su padre reflexiona que sus hijos no han recibido burlas, como sí les sucede otros portadores de nombres inusuales, en parte quizás porque integran una escuela y un vecindario con mentalidad abierta. “No diría que los nombres no importan en lo absoluto”, comenta. “Pero cuánto importan, depende del contexto”.

 

Fuente: BBC Mundo